Está asociada con la falta de previsión, con el exceso de confianza, con el apuro por llegar a alguna parte, con la tragedia, con la muerte. La imprudencia es una de las causas de los accidentes. También el exceso de velocidad, la transgresión de las normas, el mal estado de un vehículo o de la ruta pueden desembocar en situaciones no deseadas y dolorosas. La muerte de tres mujeres, dos mayores de edad y una niña de ocho años, causó conmoción y tristeza, El accidente se produjo viernes, alrededor de las 13.30 en el kilómetro 1.324 de la ruta 9, al norte del cruce con la ruta 341 que conduce a Raco. Las seis personas viajaban en un Chevrolet Prisma, rumbo a San Pedro de Colalao para pasar el fin de semana.

Según una hipótesis en ese momento iba una larga fila de vehículos hacia el norte, y que se estaban produciendo sobrepasos de distintos rodados. Se cree que fue una de esas maniobras cuando sucedió el siniestro. El conductor del vehículo, de 18 años de edad, dijo que un camión habría participado en el hecho y se dio a la fuga. En el paraje “Cabo Vallejo” fue interceptado un camión, cuya descripción respondería a las relatadas por el conductor del Chevrolet. La fiscal de turno dispuso que el vehículo fuera trasladado a la comisaría de Vipos para que se efectuaran pericias. Sin embargo, una fuente policial dijo que el camión no tendría, a simple vista, signos de haber participado de un accidente.

Tres kilómetros antes de llegar a lugar de la tragedia, en la Cuesta del 25, la ruta está ensanchada; entre el acceso a El Cadillal y el cruce con la ruta 341 que lleva a Raco, se hizo un tercer carril. Justamente esa obra, que se realizó entre los kilómetros 1.314 y 1.321, tuvo el objetivo de evitar los accidentes que menudo ocurrían en el sector. En 2012, Vialidad Nacional comenzó a construir un tercer carril en las subidas, entre el final de la autopista, ubicado casi junto a la entrada a El Cadillal, y el empalme con la ruta provincial 341 (acceso a Tapia). De modo tal que aquellos que circularan de sur a norte accedieran a la trocha extra, desde el fin de la autopista hasta la parte más alta de la Cuesta.

Algunas reflexiones pueden hacerse a partir de este nuevo y trágico accidente en una zona donde la ruta se angosta. Justamente, el ancho influye en la posibilidad de colisiones porque cuando este es exiguo y el paso está prohibido, se forman largas colas de vehículos, especialmente si un camión va delante del pelotón. Es entonces cuando debe ejercitarse la paciencia. Sería adecuado profundizar los controles viales justamente en lugares de riesgo potencial de accidentes. Verificar que las señalizaciones se hallen buen estado y su visualización sea perfecta. Pero también analizar la posibilidad de ensanchar estos tramos y diseñar rutas con visión de futuro, teniendo en cuenta que el parque automotor circulante es cada vez mayor. Debería pensarse en construirse autopistas o por lo menos en rutas con dos carriles, como sucede, por ejemplo, en la Nacional N° 9, entre Metán y Güemes.

Pero de poco nada sirven las obras viales para mejorar la circulación y preservar la vida de sus usuarios, si no se educa. La imprudencia podría morigerarse o revertirse en alguna medida con un curso exigente de educación vial que incluyera exámenes eliminatorios para la obtención del carnet de manejo. Quienes aspiraran a su renovación también deberían ser evaluados.

La irresponsabilidad es consecuencia de la ignorancia, de la falta de previsión y depende de la personalidad de cada individuo. Si se logra que un conductor tome conciencia de que debe preservar la vida propia y la del prójimo, es posible que en algún momento se produzca un cambio cultural, por lo menos, en materia vial.